Hoy salimos de buena mañana de Oña y después de hacer una variante del track que llevábamos, tuvimos que dar la vuelta, ya que un desfiladero nos impedía seguir por el camino correcto. Pasamos por una zona de reserva de buitres (hay muchas por esta ruta) que estaban alimentando a sus polluelos y, creo, que no nos miraban con buenos ojos.
Ya bien enfilados, llegamos a Tobera (mi tercera vez), donde nos hicimos unas fotos con el puente y la ermita. Allí encontramos al responsable de turismo de Burgos, que se interesó por la ruta que hacíamos y nos explicó los planes de conservación de Patrimonio en esa zona y como podíamos acceder a una pista recién hecha para evitar la carretera. Se lo agradecimos un montón. Por eso, porque evitamos la carretera y entramos en Frías con una vista impresionante. En Frías (la ciudad más pequeña de España) tomamos un refrigerio y continuamos la ruta pasando por el hermoso y bien conservado puente medieval. Ya metidos en faena de las duras pistas de montaña de esta zona, llegamos a Quintana María , en el valle de la Tovalina, donde fuimos a visitar la necrópolis del complejo rupestre de la Peña de San Clemente.
Seguimos porque se nos hacía tarde y tuvimos que subir las duras y empinadas cuestas que nos fueron llevando a la hermosa ermita de San Pantaleón, que dada la hora, vimos desde abajo con su impresionante proa natural. Ya desde aquí seguimos a Quincoces, donde llegamos pasadas las 3 de la tarde para comer y descansar de la dura etapa de hoy.