Hoy salimos de noche de Quincoces. Aún no había amanecido y tuvimos que instalar las luces en las bicicletas para ser vistos y para ver.
Así seguimos hasta subir el alto de la Magdalena. Y bajar la impresionante calzada romana, la mayor parte con la bici en la mano por la dificultad de rodar por el imposible empedrado. Los más valientes sí que bajaron montados en la bici. Yo, imposible. Nos encontramos a varios senderistas que estaban haciendo la ruta a pié.
Así seguimos hasta Lezana de Mena, donde encontramos un bar para el primer refrigerio caliente del día. De allí seguimos a Vivanco. Ya tomamos el Camino Olvidado y lo seguimos hasta Espinosa de los Monteros. Allí nos alojamos en el Rincón de Espinosa, donde también comimos y, por cierto, muy bien. Y ya a ducharse y descansar.